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República Dominicana y la economía del futuro: tecnología, conectividad y nuevas industrias estratégicas

Pocas veces un discurso de rendición de cuentas genera tanta curiosidad sobre un tema específico como el que ofreció el presidente Luis Abinader el pasado 27 de febrero, con motivo del 182 aniversario de la Independencia Nacional. Entre cifras económicas y balances de gestión, el mandatario presentó una visión de país que va mucho más allá del presente: satélites lanzados desde el sur del país, inteligencia artificial de clase mundial y un hub digital que convertiría a la República Dominicana en la puerta de entrada tecnológica de toda una región. 

No son fantasías. Son acuerdos firmados. Y vale la pena entender qué significan. 

Un país que atrae inversión  

Antes de hablar de cohetes y datos, hay que entender el contexto. En 2025, la República Dominicana captó por primera vez más de US$5,000 millones en inversión extranjera directa, acumulando así cuatro años consecutivos por encima de los US$4,000 millones anuales. A eso se suman exportaciones que alcanzaron casi US$16,000 millones, lo que representa un crecimiento del 14.4% respecto a 2024. 

El presidente Abinader atribuyó estos resultados a la estabilidad institucional y la seguridad jurídica del país. Pero también fue claro en que el siguiente paso no es simplemente mantener ese ritmo, sino dar un salto cualitativo hacia sectores de alto valor agregado. El plan tiene nombre: Meta RD 2036, una estrategia que busca duplicar el tamaño real de la economía dominicana en el plazo de una generación, apostando por productividad, innovación, capital humano y eficiencia del Estado. 

Y para respaldar esa visión, el gobierno llegó al discurso con tres acuerdos concretos sobre la mesa. 

 

Google y el primer Puerto Digital de América Latina 

El primero involucra a uno de los gigantes más reconocidos del mundo tecnológico. El acuerdo con Google contempla la construcción del primer Puerto Internacional de Intercambio Digital en América Latina, con una inversión superior a US$500 millones. La infraestructura incluirá un hub de datos de clase mundial y cables submarinos que conectarán con centros en Estados Unidos. 

En sus propias palabras, el presidente Abinader señaló que “la República Dominicana se convierte en la puerta de entrada de Google en la región.” 

Desde el punto de vista jurídico, este tipo de infraestructura digital trae consigo una agenda regulatoria importante: protección de datos, ciberseguridad, propiedad intelectual y regímenes de incentivos a la innovación son algunas de las áreas donde el marco normativo dominicano deberá seguir fortaleciéndose para estar a la altura de la inversión. 

 

NVIDIA y el Centro de Excelencia en Inteligencia Artificial 

El segundo acuerdo pone a la República Dominicana en una liga muy selecta. NVIDIA, la empresa más grande del mundo y líder en inteligencia artificial firmó un convenio con el país para la generación de capacidades, la formación de personal y la creación de un Centro de Excelencia en Inteligencia Artificial. El grupo de países con alianzas estratégicas con NVIDIA lo conforman Estados Unidos, Corea del Sur, Israel y Singapur; y ahora también la República Dominicana. 

El Instituto Tecnológico de Las Américas (ITLA) ya presentó la primera cohorte de docentes capacitados por la empresa, quienes llevarán esa formación directamente a las aulas. Es un paso concreto, no solo un anuncio, que conecta la política exterior tecnológica con el sistema educativo nacional. 

 

Un puerto espacial en Pedernales: ¿ciencia ficción o apuesta real? 

El tercer anuncio fue, sin duda, el más sorprendente. Tras tres años de negociaciones, el gobierno dominicano firmó un acuerdo con la empresa estadounidense Launch on Demand (LOD Holdings) para construir un puerto espacial comercial en Oviedo, Pedernales, con una inversión que supera los US$600 millones. 

El proyecto permitiría enviar un satélite o cohete al espacio antes de mayo de 2028. “Ya vamos a mandar un satélite o un cohete al espacio desde Pedernales para que lo crean”, declaró el presidente ante la Asamblea Nacional. 

La “economía espacial” no es un concepto de ciencia ficción: abarca desde el lanzamiento de satélites de telecomunicaciones y observación terrestre hasta el desarrollo de tecnología aeroespacial asociada. Para la República Dominicana, participar en esta industria representa una oportunidad de integración en cadenas de valor de altísima especialización. Sin embargo, también implica desafíos regulatorios de gran envergadura: el derecho espacial internacional, el uso del espectro radioeléctrico, los regímenes de responsabilidad por actividades espaciales y los acuerdos de cooperación multilateral son materia que el país deberá abordar con rigor. 

El proyecto se integra a los esfuerzos por convertir Pedernales en un polo de desarrollo turístico, logístico y, ahora, tecnológico. 

 

¿Qué tan realistas son estas proyecciones? 

El entusiasmo del discurso presidencial convive con una lectura más cautelosa que vale mencionar. La economía dominicana creció un 2.1% en 2025 según el Banco Mundial, una cifra cercana al promedio regional, aunque con proyecciones de 4.5% para 2026 y perspectivas de 3.8% anual en la próxima década según el Harvard Growth Lab. 

El Atlas of Economic Complexity de la Universidad de Harvard ubica a la República Dominicana entre las 20 economías con mayor dinamismo global para el período 2024–2034, siendo el único país de América Latina y el Caribe en ese grupo. 

Esos números son alentadores —y le dan sustento a la narrativa de país emergente que el gobierno está construyendo. Pero la diferencia entre un anuncio y una transformación real siempre pasa por lo mismo: marcos regulatorios sólidos, instituciones fuertes y capital humano preparado para operar en industrias que hoy apenas existen en el país. 

 

Mirando hacia adelante 

Lo que quedó claro en este discurso es que la República Dominicana está apostando por convertirse en algo más que un destino turístico o una plataforma de manufactura. La combinación de un hub digital liderado por Google, un centro de excelencia en inteligencia artificial impulsado por NVIDIA y un puerto espacial en Pedernales traza una ambición que, de materializarse, cambiaría el perfil económico del país de manera estructural. 

El reto jurídico y regulatorio que acompaña a esa ambición es igualmente significativo. Fortalecer los marcos normativos en áreas como comercio digital, propiedad intelectual, ciberseguridad y derecho espacial no es tarea menor pero tampoco es opcional, si se quiere que la inversión llegue y se quede.